Elecciones en Perú I: ¿Por qué son tan importantes?

Publicado por

Noticia redactada por Cristina Camacho y Andrés Pelayo

Perú ha encontrado motivos suficientes para desconfiar de su clase política tras años de escándalos y corrupción que han provocado que, solo en 2020, el país tuviera tres presidentes diferentes. Los casos de sobornos y tráfico de influencias, que poco a poco se conocen por parte de la opinión pública y que han aumentado su desconfianza en los políticos, la crisis del coronavirus y las vacunas y una economía mermada tras una caída de 11,20% del Producto Interior Bruto (PIB), marcaran la llamada a las urnas del próximo domingo 11 de abril.

La inestabilidad en los sucesivo gobiernos es una herencia de hace años. Y es que el Fujimorismo sentó las bases modernas de lo que sería el país en su relación con la clase política, ya que, tras el cese del presidente Alberto Fujimori al verse manchado por varios casos de corrupción y el famoso caso de los ‘vladivideos’ —cintas en las que se observaba al hombre de confianza del presidente, Vladimiro Montesinos, sobornar a políticos del país y a directivos de grandes empresas y medios de comunicación para que mostraran su apoyo al Gobierno—, los ejecutivos que le sucedieron siempre tuvieron que lidiar con la desconfianza del electorado, aunque no fueran culpables. Los posteriores casos de corrupción en el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, la convocatoria de elecciones presidenciales por parte de Martín Vizcarra y las sucesiones presidenciales del año pasado son solo una parte del proceso que ha llevado a que en 2021 los peruanos deban renovar su Ejecutivo para encarar la fase final de una crisis política, económica y social.

Alberto Fujimori ha sido condenado por crímenes contra la humanidad, por lo que, a pesar del Gobierno de Kuczynski, se encuentra en prisión. Foto: Lamula.

De Kuczynski a Sagasti, cinco años de inestabilidad constante

Cuando Pedro Pablo Kuczynski es escogido como presidente de Perú en 2016, su promesa de ser un firme defensor de la lucha contra la corrupción se vio truncada por acusaciones en su contra. Solo un año después de ganar a Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones, Kuczynski es sometido a un proceso de vacancia presidencial, por el cual el Congreso tiene la potestad de decidir si cesa o no del cargo al presidente al existir pruebas que apuntan a una incapacidad moral del mandatario, al verse implicado en un supuesto caso de favores con la constructora Odebrecht durante su periodo como primer ministro en el Gobierno de Alejandro Toledo, expresidente del país. Aunque salió airoso del proceso al no alcanzarse la mayoría necesaria para su despido tras la abstención de 10 diputados del grupo Fuerza Popular (encabezado por Keiko Fujimori), no sería este el último proceso de incapacitación al que se enfrentaría.

Otra de las decisiones que marcó su Gobierno y el devenir político del país en los años posteriores fue la decisión de conceder un indulto, bajo el pretexto de ser humanitario, al expresidente del país, Alberto Fujimori, quien fue condenado por haber violado los derechos humanos en su persecución contra el Sendero Luminoso. Kuczynski defendía que el estado de salud del expresidente, quien padecía un cáncer y llevaba 10 años en prisión, era una razón suficiente para concederle este beneficio como parte de los “indultos de Nochebuena”.

Al dimitir, Kuczynski evitó ser despedido por el Congreso y enfrentarse a una moción. Foto: Gran enciclopedia noruega.

Sin embargo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos consideró, en mayo de 2018, que la decisión del presidente de Perú debía ser anulada, ya que no cumplía con los procesos de lucha e investigación contra los delitos de este tipo. Ese mismo año, el Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria de Perú declaró como “inaplicable” la sentencia, ya que no se podía asegurar que esta fuera imparcial al no haber seguido los procesos mínimos para asegurar que fuera justa. Además, añadía que esta se encontraba enmarcada en el primer proceso de vacancia presidencial y que el indulto fue concedido a cambio de esos 10 apoyos que salvaron a Kuczynski de ser apartado del cargo.

Es en este contexto cuando el Congreso decide presentar un segundo proceso de vacancia presidencial, ya que ven en el indulto a Fujimori una prueba de corrupción e injusticia por parte del Gobierno. Esta nunca llegaría a producirse, ya que el 23 de marzo de 2018, Pedro Pablo Kuczynski renuncia al cargo de presidente de Perú. La razón se encuentra, de nuevo, en la filtración de una serie de videos en los que se mostraba cómo el Gobierno podría estar implicado en casos de sobornos y puestos en el Ejecutivo a cambio de votos en contra de expulsar a Kuczynski de su cargo, los llamados ‘Kenjivideos’, ya que en ellos es Kenji (que no Keiko) Fujimori, congresista de Fuerza Popular, quien aparece tratando de sobornar a Moisés Mamani, el que desvelaría los vídeos.

Su sustituto sería su vicepresidente, Martín Vizcarra, con quien formó Gobierno al formar la coalición de Peruanos por el Kambio. Vizcarra llegaba con el firme objetivo de luchar contra la corrupción en un Congreso en el que no contaba con la mayoría suficiente, ya que en Perú se escogen a los congresistas y a la cabeza del Ejecutivo en procesos diferentes. Es por ello que Vizcarra buscará apoyos en los diferentes grupos de la oposición, pero al no conseguirlos, tomará una decisión: adelantar las elecciones de 2021 a 2020. Es por ello por lo que en un mensaje a la nación anuncia su deseo de convocar elecciones de forma temprana al considerar que no recibe el apoyo del Congreso que necesita para renovar el país. El proceso tendría que haber sido llevado a referéndum para ser aprobado de forma definitiva, pero antes debía pasar por la Cámara.

Tras recibir diversas largas por parte de los congresistas, Vizcarra decidió seguir otro camino y apoyarse en la Constitución: plantearía una cuestión de confianza que estaría orientada a suspender el proceso de elección de los jueces del Tribunal Constitucional, considerado fraudulento y llevado a cabo por miembros de Fuerza Popular. Sin embargo, los miembros de la Cámara consiguieron esquivar las intenciones del presidente, quien salió airoso de la cuestión de confianza. La cosa no quedaría así, ya que Vizcarra defendió que la aprobación que se había hecho antes de su moción, por la que los miembros del Constitucional fueron escogidos, demostraba que se le había sido retirada la confianza. Por ello, el 30 de septiembre de 2019 anunció el cierre del Parlamento y convocaba elecciones legislativas para el año 2020 de forma extraordinaria, por lo que los congresistas que habían sido escogidos en las anteriores se mantendrían en el puesto hasta la renovación de los cargos.

Martín Vizcarra también fue sometido a diversos procesos de moción por los que sería inhabilitado del cargo. Foto: Juanca Guzman Negrini 

En los comicios, la situación en el Congreso sería la misma al no lograr Vizcarra sus objetivos y encontrarse, de nuevo, sin apoyos suficientes para un gobierno tranquilo, en el que pudiera sacar adelante sus propuestas.

Una pandemia y 3 presidentes en un año, el 2020 en Perú

El 10 de noviembre de 2020, Martín Vizcarra era destituido como presidente de la nación. De nuevo, la incapacidad moral era la razón aducida. Vizcarra ya había sido sometido a un primer proceso de vacancia por el caso Richard Swing, por el que un cantante fue contratado en diversas ocasiones a precios escandalosos. Inicialmente, desde el Gobierno negaron conocer esta situación, aunque más tarde quedó demostrado que se habían mantenido varias reuniones con el cantante y su agente en los que se acordaron estas cantidades gracias a una serie de audios presentados en el Congreso y filtrados por la prensa del país.

En este proceso, Vizcarra lograría salir airoso al no obtenerse la mayoría de 87 diputados necesarios para que esta fuera llevada a cabo. Sin embargo, no sería la última vez que debería someterse a este proceso. En noviembre de 2020, Vizcarra se vería, de nuevo, sumergido en otro proceso de moción. Esta vez, al no poder inculparle los audios del caso Richard Swing, el Congreso se apoyó en la supuesta corrupción que se dio durante el periodo en el que Vizcarra fue gobernador en Moquegua.

A pesar de no haber una investigación en firme, el Congreso esgrimió estas razones para plantear una votación. En noviembre de 2020, Vizcarra era apartado del cargo al considerar que se encontraba moralmente incapacitado para llevar a cabo sus funciones.

A Vizcarra le sucedería Merino, quien sería nombrado presidente el 10 de noviembre. El expresidente del Congreso solo duraría cinco días en el cargo. El día 15 dimitiría verbalmente debido a la oleada de protestas que se dieron por todo el país y que dejaron dos fallecidos. El Congreso votaría a favor de su marcha y permitiría que Francisco Sagasti fuera nombrado como nuevo presidente de la nación.

En su Gobierno, que finalizará con la elecciones del domingo, Sagasti se ha visto obligado a lidiar con un país en crisis por el coronavirus, socialmente fragmentado y que, con el escándalo del ‘vacunagate’, amplió su desconfianza en la clase política.

Francisco Sagasti termina su mandato sin poder acudir como candidato al no cumplir la ley electoral vigente. Foto: EFE.

Perú decide su futuro entre la incertidumbre

Perú celebra este domingo la primera vuelta de las elecciones generales, del Congreso y el Parlamento Andino. Los últimos sondeos aseguran que el voto en blanco y la abstención siguen siendo altos (el Instituto de Estudios Peruanos señala que rondará el 28%). Esta opción tiene, incluso, más porcentaje que los candidatos, que se llevan muy poca diferencia de apoyos. Además, la fragmentación de partidos en el Congreso puede causar problemas para quien finalmente gobierne los próximos cinco años.

El país andino tiene 18 candidatos para los próximos comicios, debido a la gran cantidad de fuerzas políticas que existen en el país. De todos ellos, las encuestas han señalado a seis figuras: Verónica Mendoza (izquierda), Yonhy Lescano y George Forsyth (ambos de centroderecha), Hernando de Soto (derecha), Keiko Fujimori (derecha populista) y Rafael López Aliaga (ultraconservador).

Encuesta sobre el porcentaje de votos estimado para cada uno de los candidatos. Cristina Camacho.

El politólogo Mauricio Zavaleta, coautor del libro “¿Por qué no hay partidos políticos en el Perú?“, asegura que lo más probable es que uno de ellos continúe en segunda vuelta con menos del 10% de los votos emitidos. “Es una elección donde tienes una oferta muy limitada, que no entusiasma a la gente y que no quieren ir para dar ese voto”, afirma.

IPSOS ha revelado que el 17,3% del electorado piensa en votar en blanco, mientras que el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) ha señalado que el 28% no elige a ninguno de los candidatos. El voto es obligatorio en Perú, pero no ha sido un impedimento para el incremento de la abstención. Un ejemplo fueron las últimas elecciones extraordinarias de 2020, con una abstención del 26%. “Desde 1995 no veíamos estos datos. Creo que es una foto del estado de ánimo de la población, que fue antes de la pandemia”, ha asegurado Zavaleta.

Variación entre el porcentaje obtenido en cada cámara. Fuente Ipsos.

Esta posible abstención causará una baja legitimidad democrática y una mayor fragmentación en el Congreso que, como añade el politólogo, aumentará la desafección de la población: “Perú está al fondo de la tabla de países en apoyo al sistema, según el Barómetro de las Américas de 2019”. Los sondeos también han señalado que podría haber hasta 12 partidos en el Parlamento si pasan la barrera electoral, situada en el 5%.

Estas fuerzas políticas son muy distintas ideológicamente a los candidatos que podrían pasar a la segunda vuelta. En 2016, Pedro Pablo Kuczynski ganó las elecciones con el 50,12%, mientras que Keiko Fujimori logró el 49,88% de los apoyos. Sin embargo, su partido, Fuerza Popular, aplicó una fuerte oposición, lo que imposibilitó gobernar. “Congresopedia, del periodista Martín Hidalgo, cuenta que se realizaron demasiadas interpelaciones y censuras a ministros, hasta llegar a la vacancia. Del mismo modo, Acción Popular lo realizó en el último año, lo que dio lugar al final de la legislatura de Martín Vizcarra, que no tenía partido en el Parlamento.

La “nueva oferta política” de 2021

Zavaleta explica que en cada elección hay una nueva “oferta política” que afecta a los electores y hasta a los políticos, porque cambian de partidos cuando “mueren o se desprestigian”. Es decir, hay mucha presencia del transfuguismo. Algunas de esas fuerzas políticas son el APRA, que consiguió gobernar en 1985 y 2006 con Alan García, o Contigo, que fue el antiguo partido PPK del expresidente Kuczynski. Ambos líderes fueron acusados de corrupción y han sido investigados, aunque el primero se suicidó. “Si hay un montón de partidos, con nombres distintos, no es posible establecer predictibilidad”, recalca.

La pandemia puede ser un factor relevante para algunos candidatos de las elecciones. Al ser voto obligatorio, si no vas a los comicios tienes que pagar una multa. Aquellos que viven en los distritos más ricos pueden permitírselo, mientras que, en otras zonas, como la selva, deben viajar por transporte fluvial, lo que supone un costo más alto. “Creo que afectará a candidatos que necesitan el voto rural, aunque sea limitado. Así como los candidatos conservadores pueden verse afectados por sus sectores, como López Aliaga”, asegura el politólogo.

El excongresista Yonhy Lescano, quien lideraba hasta ahora las encuestas, forma parte de Acción Popular, uno de los partidos que realizó la vacancia al expresidente Vizcarra, en noviembre de 2020. Esta fuerza política estuvo en el poder casi una semana, ya que renunciaron tras las marchas nacionales que se realizaron en su contra. “Pienso que hay una baja asociación entre su partido y Manuel Merino. Lo que la gente ha visto es un Congreso atacando al expresidente, pero no necesariamente ha hecho la distinción de los partidos que tomaran esa decisión”, precisó Zavaleta.

Una encuesta de IPSOS preguntó, en diciembre de 2020, de qué partido formaba parte Merino y apenas el 36% supo situarlo en el que militaba en ese momento. Además, el politólogo detalla que aquí se visualizaron las “debilidades” de agrupar a políticos de diferentes ideas en uno. Según el libro que escribió junto a Steven Levitsky, “los actuales políticos de Perú son independientes y buscan su propio vehículo personalista para llegar a importantes cargos”.

Keiko Fujimori, hija del exmandatario Alberto Fujimori, vuelve a formar parte de las elecciones. No obstante, las encuestas no le auguran un buen resultado, pero Zavaleta no cree que suponga el fin del fujimorismo: “Sobrevivirá. Esto no significa que sea un partido saludable. Creo que desde el obstruccionismo que realizó desde el legislativo, aparte de los procesos judiciales, fueron donde comenzaron sus errores”.

Los partidos de izquierda también han experimentado un crecimiento que no tenían desde los años 80, pero varios líderes los han relacionado con el terrorismo, conocido también como el terruqueo, lo que ha provocado su escasa presencia hasta la llegada de Verónica Mendoza. “Esto afecta al pluralismo político y supone un problema serio. Cuando le dices a las personas de izquierda que no merecen un sitio en el debate nacional, vas en contra de los principios de la democracia”, alerta Zavaleta. “Sendero Luminoso era una organización maoísta y antidemocrática, en contra de los derechos humanos, que quería tomar el control del poder por las armas y establecer una dictadura del proletariado”.

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s