Txema Cabria: “El sector de la música en España está desprofesionalizado”

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Papá, quiero estudiar piano y composición.

Prueba otra vez.

¿Fotografía?

Otra vez.

¡Diseño de moda!

Bueno, pues ingeniería.

Esa sí que te la pago, el resto ya las harás cuando puedas.

“Al final, era otra época”. Así explica Txema Cabria cómo, aunque en su casa siempre dieron importancia a la música, para lo profesional el mejor camino era otro. “Pero la cabra tira al monte y al final cada cinco minutos que tenía libres los dedicaba a la música”. Después de licenciarse en ingeniería electrónica industrial, Cabria hizo varios másteres de composición de música para piezas audiovisuales con profesionales de la BBC y Marvel y otros cursos de producción y mezcla. A día de hoy, Txema trabaja compagina su trabajo de comercial con el de compositor en Mediaset y ha formado el grupo Nuvolution, con el que ha llegado a estar nominado cuatro veces a los Hollywood Music in Media Awards.

El grupo, con músicos de diversas partes de España, mezcla diferentes tipos de música de raíz con música electrónica. Txema, que solía tocar ritmos más cercanos al soul, blues y funky, asegura que Nuvolution “ha sido un gran reto”. Cuando se lanzó a crear esta idea, se dio cuenta de que había muchas “rítmicas y armonías totalmente diferentes”. Encontró muchos instrumentos con los que no había trabajado y, según dice, aunque fue trabajo duro, se lo pasó “bomba”.

Su último disco Out of Place salió en noviembre de 2019 y la pandemia arrasó con la gira de presentación. Txema hizo el primer disco sin tener aún la banda montada. En este segundo, ya se conocían como banda y sabían lo que querían, así surgió Out of Place, con “para resaltar como banda”. Es un disco con un sonido “crudo”, en el que decidieron dejar la primera grabación como sonido definitivo. Además, incluyen a un tablista hindú que participa en varios temas y en uno de ellos recita un mantra hindú. “Es mucho más directo, más crudo y más honesto”.

¿Por qué la música de raíz?

“Porque cuanto más la escuchas, más te das cuenta de que es brutal. Yo quería hacer algo diferente, diferente al pop, al rock, al blues…Músicos que hagan músicas del mundo, en España hay pocos. Hay mucho proyecto, pero muy purista y yo quería darle otro enfoque y fusionarlo con música electrónica y música afroamericana como el Funky o el soul. Fuera sí que había, pero en España no”.  

Y así, todo empezó en Guadalajara, donde vive Txema. En una jam session se encontró con Ignacio Casatejada, el guitarrista del grupo. “Oye, qué bien tocas” y a los tres meses se habían unido para empezar el proyecto. Poco a poco, se formó Nuvolution. Con Belén Zanetti, violinista e hija del pianista de Monserrat Caballé, Fátima Jiménez, a la flauta travesera y al flautín, Guillermo Soloaga, como bajista y Guillermo Manzanares en la batería y percusión, aunque además es el manager del grupo y toca la viola, el violín, la guitarra y el piano. Todos los integrantes tienen formación de conservatorio y siguen formándose después de tantos años. Además, han colaborado con artistas como Celtas Cortos, Miguel Ríos o Mago de Hoz. “Están muy introducidos en la profesión”. Txema asegura entre risas que el que más ensaya es él, “para estar a la altura de esos músicos tremendos”.

Suelen grabar sus temas ellos mismos a distancia. Ahora debido a la pandemia, pero antes también empleaban este método, porque cada uno está embarcado en otros proyectos y además no viven en el mismo lugar. Txema tiene su propio estudio de grabación en casa y Guillermo Manzanares también. Además, emplean una herramienta parecida al zoom que permite grabar sin latencia y con una calidad de audio profesional. Solo acuden al estudio para cosas muy concretas que ellos mismos no pueden hacer.

“Las horas que le echan se notan y eso casi nadie lo aprecia”. Cabria cree que “en España la industria de la música no existe”. Critica que los músicos profesionales se vean muchas veces obligados a tocar de forma gratuita en salas. “Yo ya no toco en salas, puede que te llene el ego, pero no los bolsillos.”

¿Por qué esa animadversión hacia las salas?

Las salas en España no son sitios para músicos. Cuando estaba en un grupo de Funky te hacían unas faltas que dices, pero ¿por quién me tomas? ¿Qué me das unas cervezas a cambio de promoción? ¿Qué promoción si no sé ni cómo se llama esta calle?

Parece que todo el que se dedica a la cultura como hace algo que le gusta pues ya va bien, si quiere ganar dinero que haga otra cosa. Yo he tenido discusiones con músicos porque tocan gratis, eso va contra todos. Por mucho que disfrutes en el escenario tienes que dar valor a tu trabajo.

¿Crees que existe una mirada demasiado romántica del mundo del arte?

Sí, es un problema. Esta desprofesionalizado. No hay industria de la música en España. No hay una industria de la cultura en España y es algo que no sé si habrá algún día. Suecia, por ejemplo, es el segundo exportador de música a nivel mundial, después de Estados Unidos. Estados Unidos es la meca del cine, ahí ya tienen trabajo miles de músicos. En California, Miami, Nueva York…Cada estado tiene su propia subindustria y hay mucho respeto y se hacen muchas cosas para promover que haya una industria. Parece que los músicos vivimos del romanticismo. Los componentes de mi banda son todos profesionales y viven de la música y tienen que pagar sus hipotecas, sus médicos, su comida… no se vive del aire.

Además de su nuevo disco de Nuvolution, Txema ejerce su profesión como ingeniero y además compone temas para cortos, documentales y trabaja con Mediaset, donde ha realizado piezas musicales para Supervivientes.

“En la televisión es distinto. Te mandan el briefing y te dicen que lo quieren para el día siguiente”. El proceso de creación de Txema se basa en recibir un briefing. Se trata de una petición en la que el director le transmite una referencia de lo que quiere que la música transmita en su pieza audiovisual. “Me han dado referencias desde Gladiator a La lista de Schindler. Yo suelo escuchar unos segundos del minuto que les interesa, pero tampoco puede influirme demasiado, porque debe ser original”.  

Confiesa que es un trabajo al que dedica gran parte de su tiempo. “Por cada minuto de composición, cuando lo hago todo yo, suelo tardar entre cinco o siete horas”. Aunque confiesa que a veces es complejo acompasar todos sus trabajos, le “compensa”.

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