El cine independiente, la vacuna para las carteleras

El año 2021 ha comenzado con el anuncio del cierre temporal de gran parte de las salas de cine de las dos principales cadenas exhibidoras de España. Cinesa, la cadena que más factura, ha cerrado varias salas temporalmente en Madrid, Barcelona, Castellón y una de forma definitiva en Valladolid. Por su parte, Yelmo Cines ya anunció en enero su decisión de clausurar una temporada todas sus salas de España, excepto algunas en Madrid y las Islas Baleares, debido a la situación sanitaria.

Los directivos de estas cadenas exhibidoras justifican su decisión como una manera de conseguir mantenerse en pie hasta que la tercera ola de la pandemia pase y las restricciones se suavicen. La gravedad de la situación ha llegado hasta los gigantes del mercado, pero ya cayeron las primeras víctimas en el año 2020. Los cines Conde Duque de Goya, echaron el cierre allá por febrero, aunque con perspectiva de “traslado”, que, debido a la pandemia, jamás llegó a producirse. Otro caso fue el del histórico Cine Paz, en la calle Fuencarral, que renovó sus instalaciones a comienzos del 2020, pero los ingresos post-confinamiento no lograron recuperar esa inversión.

El problema principal es que hacía ya mucho tiempo que Hollywood y sus majors dominaban el mundo de los estrenos. Universal, Sony, Disney, Paramount y Warner Bross rellenaban las carteleras de gran parte de las salas de cine a nivel mundial. Eran las encargadas de asumir la responsabilidad y conseguir los taquillazos, principalmente porque sin ellos sus películas no alcanzan la rentabilidad.

Los largometrajes producidos por estas majors suelen tener presupuestos compuestos por una cantidad ingente de dinero, habitualmente más de 200 millones de dólares. Por eso, si un estreno no es susceptible de ser un taquillazo como mínimo durante una semana, lo más probable es que no se estrene. La dinámica consiste en invertir millones para recaudar millones y eso, con la situación actual, es prácticamente imposible.

Así que las majors se han vuelto recatadas y además a nivel global. El mercado español se quejó de que estas grandes productoras hollywoodienses no han tenido amplitud de miras. Su negativa a estrenar se basaba en que las restricciones del ocio en Estados Unidos o Canadá no les permitían alcanzar su necesario taquillazo y por eso prefieren no estrenar o hacerlo en plataformas de streaming, como ocurrió con Mulán en Disney+. Sin embargo, en España, aunque con aforo limitado, las salas sí están recibiendo público, pero por estas decisiones estadounidenses, las carteleras están famélicas.

Ante este panorama, las exhibidoras han encontrado un hombro en el que llorar: las distribuidoras de cine independiente, también conocido como indie. En España, concretamente, estos estrenos han logrado acaparar el 93% de la cartelera. El presidente de la Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos (ADICINE), Miguel Morales, ha asegurado que fue un encuentro fortuito: “por un lado, los cines necesitaban títulos y, por otro lado, nosotros teníamos títulos que en condiciones normales no hubiéramos estrenado, porque la taquilla es mucho más baja”.

El dinero de una entrada de cine se divide en porcentajes. Del total, el 21% es el IVA, otro 3% se entrega a las compañías encargadas de los derechos de imagen y el resto, es decir, el 76%, se divide entre las distribuidoras y las exhibidoras. Con las majors, ese 76% suele dividirse en el 60% para las distribuidoras y el 16% para las exhibidoras (las salas de cine). Sin embargo, las distribuidoras indie solo demandan alrededor del 35% y, por lo tanto, las salas reciben el 41%. Las películas de distribuidoras independientes también buscan recuperar la inversión de producción, pero no necesitan el taquillazo de las grandes producciones comerciales. Este ha sido otro gran factor para el estreno de estas películas durante la pandemia.

Por su parte, desde ADICINE, Miguel Morales lo ve como el comienzo de una amistad y espera que en el futuro, cuando todos esos estrenos comerciales vuelvan, las grandes cadenas exhibidoras sean “más afines” a ellos, por “dar material cuando los estudios no lo han dado”. Además, Morales celebraba que estos estrenos han dado sus frutos, porque cuentan con 18 películas que suman 60 nominaciones a los premios Goya.

En cuanto a la aparente animadversión que existe entre las plataformas de streaming y las salas de cine, Morales lo niega, “unas complementan a las otras”. Admite que muchos estrenos llegaban a la cartelera y pasaban “sin pena ni gloria”, por eso se benefician de una mayor visibilidad en las plataformas. Ante todo, Morales tiene clara una cosa: “el cine no morirá, porque ir a la sala de cine no tiene comparación”.

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