España, Estados Unidos sí te importa

Andrés Pelayo Alfonso

Joe Biden ya es el 46º presidente de los Estados Unidos. ¿Y ahora qué? En su discurso inaugural, Biden ha mostrado una apuesta clara: recuperar las alianzas perdidas y fortalecer las existentes. En ese papel entra Europa, pero también entra España. En su gobierno, las líneas a través de las cuales se tratará de relanzar esta relación incluyen materia económica, social y militar. ¿Pero qué puede hacerse?

España y Estados Unidos, ¿Por qué  no otra vez?

La política exterior de Donald Trump con la Unión Europea en los últimos cuatro años dista mucho de ser idílica fruto de los desacuerdos comerciales y climáticos. Es en esta nueva etapa con Joe Biden a la cabeza en la que Europa, y sobre todo España, puede volver a tender puentes al otro lado del Atlántico.

Lo cierto es que desde el Gobierno ya apuntan en esta dirección. El pasado 18 de enero, Pedro Sánchez desplegó las cartas de España en materia de Política Exterior y apuntó a una dirección muy clara: Estados Unidos por delante de Rusia y China. El presidente del Gobierno quiso reafirmar la alianza moderna que ambos ejecutivos mantienen desde los Pactos de Madrid de 1953 y rechazar, por el momento, alianzas más férreas con estos dos estados. 

Lo cierto es que el Gobierno de España se muestra preocupado por el devenir actual de estas dos naciones. Rusia ha detenido al opositor ruso Navalny, lo que a ojos de la Unión Europea supone una actividad en contra de la libertad. Por otro lado, el propio Sánchez reconoció en su comparecencia su malestar con la situación de opresión que viven las minorías en China, así como su desagrado por la represión vivida en Hong Kong. 

Esta situación se ha convertido en la tormenta perfecta para una renovación de esta vieja amistad hispano-estadounidense y el reencuentro de un aliado preferencial a nivel global. 

Los aranceles: dos no pelean si uno no quiere 

En 2019, Donald Trump anunció una subida considerable en los impuestos arancelarios a productos europeos, entre ellos, algunos españoles. El caso más sonado es el de la industria aceitunera. Encareció el precio de la oliva española y dedicó campañas de alabanza a la californiana. Subió el precio del aceite de oliva español, las aceitunas negras y, más tarde, las aceitunas verdes de mesa. Cierto es que las decisiones comerciales del expresidente estadounidense en materia exterior han tenido siempre un tinte proteccionista. La gorra que acompañaba su trajeada figura en muchos mítines ya desvelaba que su intención era “Make America great again”. Lo que nazca en Estados Unidos prevalece. Sin embargo, en esta ocasión el republicano vio un pretexto favorable para poner en marcha su visión comercial: el conflicto entre Airbus y Boeing. 

Este viene de largo, los fabricantes aeroespaciales llevan enfrentados más de 15 años. De hecho, se considera la batalla corporativa más extensa de la historia moderna. Siempre había existido una competencia entre ambas, pero fue en 2004 cuando la tensión se disparó. Airbus, el mayor fabricante aeroespacial europeo, consiguió superar las ventas de su rival estadounidense por primera vez. Estaba en juego el primer puesto mundial y Airbus se lo acababa de arrebatar a Boeing. Así, cual niño al que le quitan su piruleta, Estados Unidos acusó a la compañía europea de haber estado recibiendo alrededor de 22. 000 millones de dólares en  subsidios ilegales desde la década de los 70. Y como el que recuerda al chivato que también él tiene defectos, la Unión Europea insistió en que Boeing había recibido también ayudas ilegales que estimaba en aproximadamente 23.000 millones de dólares. Ante el pase de la pelota caliente de tejado a tejado, se encontraba observadora la Organización Mundial de Comercio (OMC), que decidió pensar en frío y comenzó una investigación de ambas compañías. 

El final resultó ser que ambas acusaciones fueron fundadas y tanto Airbus como Boeing se habían beneficiado de millones de dólares en asistencia ilegal. Así que aprovechando la ocasión, Trump insistió en que le permitieran incrementar los aranceles como respuesta al daño sufrido por las ayudas monetarias europeas a Airbus y la OMC accedió. La Comisión Europea presentó su decisión “no tendremos otra opción que hacer lo mismo”. Y así fue, pero la Unión Europea se topó con un cambio importante en medio de su decisión: la victoria de Joe Biden en las elecciones del pasado 4 de noviembre. Aún así, puso en marcha el aumento de impuestos arancelarios durante los últimos meses de la administración Trump y alegó que su intención era llegar a un acuerdo cuando Biden entre en el despacho oval. 

Así llegó el aumento  arancelario en 2019, que dura hasta el día de hoy y que ha afectado duramente a España, ya que Estados Unidos es su sexto cliente a nivel mundial. El Banco de España ha estimado que esto va a hacer que las exportaciones agrícolas al mercado estadounidense caigan un 12%. Sin embargo, Trump es ahora expresidente y Biden ya ha dado algunas pistas sobre lo que podría significar el traspaso de poder en este ámbito. El nuevo residente de la Casa Blanca ha expresado su deseo de “regresar a posiciones multilaterales” y, aunque no retirar los aranceles, reducir algunos y desestimar varias decisiones en materia comercial que se han tomado recientemente. Esto no solo favorecería a España, sino también a otros países de la Unión Europea, como Francia, Reino Unido y Alemania. Estos cuatro países son los que tienen centros de trabajo de Airbus, por eso han sido los mayores damnificados y, por ende, los que más han celebrado el cambio en la presidencia americana. 

Pedro Sánchez felicitó al nuevo presidente y anunció que España estaba “preparada para cooperar en los grandes retos mundiales”. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, también se unía al discurso de cooperación y hacía referencia a caminar “hombro con hombro” en asuntos como la pandemia y sus consecuencias, el cambio climático, la lucha contra el terrorismo y buscar una “sociedad abierta y de libre comercio”.

Militares en España

La posibilidad de la apertura de una base en zona marroquí durante el Gobierno de Trump era más que factible. La buena sintonía de su Administración con el país dirigido por Mohammed VI es latente desde que Estados Unidos reconoció la soberanía de Marruecos en el Sahara Occidental, violando el Derecho Internacional. Esta situación habría provocado que la base de Rota hubiera sido trasladada. ¿Pero por qué eso tiene que importarte?

Verás, Rota se encuentra en la provincia de Cádiz, por lo que la estancia de los más de 4.000 soldados y civiles que cumplen su misión en las puertas del Mediterraneo. La economía local se beneficia enormemente de esa localización, ya que son los abastecedores de las necesidades de la base y en los días de permiso, sus restaurantes y bares son un destino que visitan. 

Además, Rota es la base militar estadounidense más cercana a África, lo que supone una importancia geoestratégica incuestionable. Durante el mes de enero, la amenaza de una guerra entre Estados Unidos e Irán llevó a las portadas titulares sobre esta base, ya que existía el temor de que fuera atacada por el régimen de los Ayatolás. Sin embargo, esa posibilidad resulta, en caso de guerra, remota y lejana, ya que el conflicto se desarrollaba en Oriente Medio y trasladarlo a Europa habría sido un error que habría introducido a más partes en el combate.  

A pesar de esto, la renovación de la permanencia estadounidense por parte de la Administración Biden puede traer problemas en la coalición Unidas Podemos – Partido Socialista. La formación de Pablo Iglesias se ha mostrado siempre muy crítica con la presencia militar estadounidense en suelo español. Antes de la fragmentación del partido, la marca andaluza del partido, encabezada en aquel entonces por Teresa Rodríguez, llegó a calificar el uso de las bases como un ejercicio de imperialismo por parte de los Estados Unidos. En 2014, Iglesias se mostró partidario de romper el Convenio de Defensa con Estados Unidos (el que mantiene a los militares en las bases de Rota y Morón). Debido a estos antecedentes, puede darse una nueva crisis en el Gobierno de coalición, aunque en el acuerdo entre ambas partes no existen menciones explícitas en materia militar. 

Europa y  USA: Volver a empezar 

El papel de Estados Unidos en Europa es innegable desde su participación en las guerras mundiales y el escenario que fue el viejo continente durante el desarrollo de la Guerra Fría. Los cuatro años de trumpismo han provocado que la relación entre ambas fuerzas se deterioren hasta niveles no vistos durante muchos años debido a las salidas de tono del presidente, las polémicas arancelarias y los riesgos que supone la salida de Estados Unidos de los Acuerdos de París en materia climática. 

La relación entre estos poderes una vez que Biden tome el control distará mucho de ser tan buena como antes. Estos cuatro años han curtido a Europa y la han hecho consciente de la necesidad de una mayor independencia de su aliado primordial, por lo que deberá solucionar sus asuntos internos por su cuenta mientras evita que el poder de Rusia les afecte y debilite. Sin embargo, un Gobierno de Biden puede resolver muchos de los problemas que deja tras de sí Trump. Estados Unidos ya ha anunciado que regresará a los Acuerdos de París. Además, las cargas arancelarias también resultarían beneficiosas para los comercios europeos, quienes vieron sus productos gravados y sus ventas descender. El posible perdedor de esta revitalización puede ser Reino Unido, quien veía en Trump un salvavidas comercial a su independencia europea y que puede encontrar un débil apoyo en Biden.

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