Ponte la mascarilla, que viene el coco

Uno de cada cuatro niños sufre síntomas depresivos y de ansiedad tras el confinamiento

Las familias con hijos pequeños vieron durante el confinamiento su hogar convertido en una sala multiusos en la que debía caber la oficina, el colegio, el patio, el parque…y, prácticamente, todo lo que fuera necesario. Mientras que los adultos ajustaban las piezas de este rompecabezas, los niños desgranaban el suyo propio por su cuenta. A las ocho se aplaudía a los héroes que trabajaban en los hospitales, donde estaban las personas con el bicho. Así lo hacía María Gutiérrez, auxiliar en un equipo de ginecología, con sus dos hijos, Marcos, de tres años, y Olivia, de nueve. Todo iba bien.

Un día, la mirada de su hija mayor cambió y, en vez de ojos de admiración, surgió una súplica: “Tienes dos hijos, quédate en casa a cuidarles”. Olivia comenzó a desarrollar una preocupación extrema ante la situación. La inquietud derivó en angustia, y la angustia en una ansiedad que se manifestaba a través de histerias y llantos exagerados por el más mínimo detalle. “Lloraba si el queso de los macarrones no se fundía como ella quería. Mi niña nunca ha estado así”, recuerda María.  Reconoce haber llorado de impotencia. Fue entonces cuando decidió tomar cartas en el asunto, encontró a una psicóloga que ha conseguido atenuar las crisis de Olivia. Aunque ahora está mejor, acude al colegio con varias mascarillas y es la primera en ventilar la casa cuando se va su profesora particular de inglés. “Son cosas que debería hacer yo, que soy la madre, pero ella insiste”, señala María.

Foto del dibujo de Raúl Rodríguez durante el confinamiento

Lo realmente sorprendente es que el caso de Olivia no es ni el único de ansiedad infantil desarrollada durante el confinamiento. Un estudio realizado por UNICEF España sobre el impacto de la crisis del coronavirus en la salud mental afirma que uno de cada cuatro niños padece síntomas depresivos y de ansiedad tras el confinamiento. La incertidumbre ante una situación completamente nueva, tanto para niños como para adultos, sumada a la sobreinformación a la que estaban expuestos los niños y la entrada temprana, directa y de forma explícita del término “muerte” en el día a día de los pequeños han sido los motivos principales del aumento de depresión y ansiedad entre los más pequeños.

El Colegio de Psicólogos de Madrid afirma que es “complicado” determinar con precisión si estos cuadros reflejan una enfermedad que perdurará en el tiempo. Es posible que muchos de los síntomas o crisis como las de Olivia desaparezcan con el tratamiento psicológico pertinente. Sin embargo, existen opiniones diferentes al respecto. Nancy Pacheco, psicóloga clínica de Collado Villalba, afirma que “todo afecta” y que, aunque quizá parezca que no, todas las vivencias “tienen una trascendencia”. Asegura, además, que “no todo depende de lo social o lo psicológico, también se debe tener en cuenta la genética”. Por tanto, habrá un grupo de niños con una tendencia genética a la ansiedad que estén más “predispuestos” a desarrollar posibles patologías a raíz de la ansiedad provocada por el confinamiento.

“La muerte es un tema tabú en nuestra sociedad”

Nancy Pacheco, psicóloga clínica de Collado Villalba

La Universidad Miguel Hernández de Elche y la Università degli Studi di Perugia ha encuestado a 1.143 padres y madres de Italia y España para profundizar en cómo ha sido su convivencia durante el confinamiento y si observaron algún cambio en el comportamiento de sus hijos. El 93,13% de todos los encuestados ha detectado problemas conductuales en los niños y el 88,9% de los encuestados españoles ha constatado cambios en el estado emocional y el comportamiento de sus hijos. A raíz de los resultados, Silvia Álava, especialista en psicología general sanitaria y en psicología educativa, afirma que ha incrementado el número de casos de niños que acuden al psicólogo después del confinamiento, pero que no siempre tiene relación directa con este. Es cierto que existen muchos casos como el de Olivia, pero Álava comentaba que la mayoría de los nuevos pacientes post confinamiento acuden porque la convivencia diaria y a todas horas ha hecho que los padres vean “problemas que pasaban desapercibidos”. De hecho, el 69,1% de los encuestados por la Universidad Miguel Hernández ha detectado por primera vez dificultad de concentración de sus hijos.

De la fantasía a la realidad: la muerte

La muerte no se puede explicar igual a todos los niños, ya que en cada fase de su crecimiento el razonamiento será distinto. Cuando se habla de muerte a los niños se debe intentar que comprendan que se trata de un proceso universal, irreversible y que “cesa los procesos corporales” y, por tanto, el entierro no supone un daño y tiene sentido. Sin embargo, los niños comienzan a entender los conceptos abstractos entre los 9 y 12 años. Por tanto, la muerte antes de esto será para ellos aún una idea mezclada con la fantasía, de ahí el impacto tan grande que ha podido causar la pandemia en los niños. “Olivia nunca se ha enfrentado a la muerte de ningún familiar”, cuenta María. Si no ha habido un proceso anterior en el que el niño o la niña haya reflexionado sobre la muerte, conocerla de golpe supone la reacción que tuvo Olivia. “La muerte es un tema tabú en nuestra sociedad”, asegura Nancy Pacheco. Para ella, los padres deben tratar el tema con naturalidad y siempre con adecuación a la edad de sus hijos.

Álava ha asegurado que, al igual que en el caso de Olivia, los niños cuyos padres son sanitarios han desarrollado con más frecuencia esa ansiedad y lo han pasado “francamente mal”, aunque insiste en que se debe analizar cada caso. En general, esto ha ocurrido con este perfil de niños por una teoría a la que hacía referencia Nancy Pacheco. Esta es la Teoría del Apego, desarrollada por Jonh Bowlby tras la Segunda Guerra Mundial. La teoría promulga que todos los recién nacidos necesitan de al menos un cuidador al que apegarse y sobre el que poder apoyarse. Esta figura de apoyo sirve como ejemplo para que el niño vaya desarrollando un guía para gestionar sus emociones y percepciones en las relaciones sociales posteriores. En la infancia, el solo hecho de imaginarse sin esa figura ejemplo que en general son sus padres, angustia a los infantes. Según Pacheco, durante la pandemia muchos niños han sido conscientes de que “sus padres no son inmortales”. Esto ha desarrollado esa angustia de pérdida que, en muchos casos, desemboca en ansiedad. En otros casos, la angustia se reflejaba en forma de comportamientos retraídos, es decir, los niños daban pasos atrás en su desarrollo. Por ejemplo, volver a hacerse pis en la cama, gatear, etc.

“Los niños han sido los grandes olvidados de la pandemia”

María Gutiérrez, madre de Olivia y Marcos

Entre los 2 y 6 años está presente la tendencia animista, que significa que lo que se mueve está vivo y lo que no, está muerto. Por tanto, la muerte es algo reversible. Además, aún no son capaces de comprender los conceptos de “siempre” o “nunca”. En la mente de estos niños, los muertos viven en un mundo paralelo, pero aún viven. Entre los 6 y 8 años, comienzan a acercarse a razonamientos lógicos y a una mayor consciencia del tiempo. Es la etapa de causa – efecto, por tanto, ven la muerte como una pérdida causada por algo y que, además, es selectiva, porque, para ellos, solo afecta a los ancianos. Este esquema se le rompió a Olivia al ver que el virus, aunque tenía mayor mortalidad en personas ancianas, no hacía distinción clara. Por último, ya entre los 8 y 12 años el niño comprende los conceptos abstractos y es cuando puede entender en profundidad la universalidad, irreversibilidad y corporalidad de la muerte.  

“Los niños han sido los grandes olvidados de la pandemia”, concluye la madre de Olivia. Afortunadamente, su hogar ya vuelve a la normalidad y ahora los gritos que se escuchan no la asustan. Aunque a Olivia todavía “no le gusta el patio” y necesita ver cómo cambian el filtro a su mascarilla, María ya puede sentarse a ayudarla tranquilamente con los deberes.

Un comentario

  1. Si para nosotros es una situación desesperante, para las niños debe ser terrible. Realmente es un tema que se debe de tomar muy en cuenta para ayudarlos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s