ETA: una realidad olvidada

A las 16.12h del viernes 19 de junio de 1987 explotó un coche bomba en un parking subterráneo de Barcelona. Se trataba del Hipercor de la avenida Meridiana, un edificio de grandes dimensiones situado en pleno centro de la capital catalana. El tráfico se colapsó y la ciudad se quedó paralizada ante el estruendo del estallido. Tan solo una hora antes de que hubiera tenido lugar la catástrofe, una persona que decía hablar en nombre de ETA avisó a la guardia urbana y, posteriormente, a la redacción del periódico AVUI, de que esa explosión iba a llevarse a cabo. Sin embargo, el centro comercial no se evacuó. Ese día, 21 personas inocentes fueron asesinadas y 45 resultaron heridas en el que se conoció como el mayor y más sangriento atentado de la banda terrorista ETA en sus 52 años de historia, que dejaron a su paso 857 víctimas mortales. Todas ellas fueron partícipes del miedo y de la persecución de una realidad que asoló a España durante años; una realidad silenciosa que convertía el revisar los bajos de los coches en el pan nuestro de cada día, que hacía que cambiar los recorridos habituales al trabajo fuera algo necesario y que el convivir con la angustia se volviera parte de la normalidad.

No obstante y, a pesar de la dureza de la situación, a día de hoy se trata de una realidad olvidada. Así quedó reflejado a través de un estudio llevado a cabo por la consultora GAD3 el pasado mes de julio que demostró que más del 60% de los jóvenes entre 18 y 34 años son ajenos a los atentados de la banda terrorista y se ven incapaces de reconocer siquiera a sus víctimas.

Euskadi y libertad

La banda terrorista ETA nació el 31 de julio de 1959 como idea de un grupo de estudiantes radicales bajo el nombre de Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y libertad). Se presentaba como una alternativa ideológica al PNV y llevaba por bandera cuatro pilares fundamentales: la defensa del euskera como lengua oficial del País Vasco, el etnicismo y la identidad del pueblo vascuence, así como el antiespañolismo y la reivindicación de la independencia de los territorios pertenecientes a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, Lapurdi y Zuberoa (estos dos últimos localizados en terreno francés).

Los primeros años del grupo terrorista fueron los más moderados. Sus acciones estaban orientadas principalmente a la reivindicación de sus valores mediante la realización de pinturas bajo el lema de “Gora Euskadi” o la colocación de ikurriñas (bandera nacionalista vasca). Asimismo, durante este periodo se llevaron a cabo pequeñas explosiones sin víctimas civiles, así como intentos fallidos de atentados. Las bases del “Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional” se asentaron en la I Asamblea que se celebró en 1962, en Bayona, Francia. Allí, la banda se autodefiniría como una “organización clandestina revolucionaria” que buscaba defender la independencia de Euskadi a través de la lucha armada. Seis años más tarde – 1968 – tuvo lugar el primer atentado planeado por la banda: el asesinato del inspector jefe de la Policía de San Sebastián, Melitón Manzanas. En ese momento ETA decidió matar.

Vivir en tiempos de ETA: amenazas y atentados

ETA sometió a todo el pueblo vasco y gran parte del territorio nacional al miedo y a la angustia, sobre todo, a aquellos que no comulgaban con sus intereses. El principal método de extorsión llevado a cabo dentro del País Vasco fue el llamado “Impuesto revolucionario”. Así, a través de cartas amenazantes obligaban a los empresarios de la zona a pagar determinadas cantidades de dinero que se extendían a modo de financiación obligada a cambio de poder conservar sus patrimonios o incluso de no ver dañada su integridad física. Más adelante, este tipo de cartas incorporaron un código especial formado por letras y números que reflejaban la cantidad a pagar y el método para hacerlo y permitían a los miembros de la banda reconocer las cartas en caso de que fueran filtradas a los medios de comunicación. 

Sin embargo, en ocasiones el pago no era suficiente. ETA asesinó a 857 personas en el periodo en el que mantuvo activa la lucha armada; en su mayoría policías, guardias civiles, militares o personajes de la Administración pública. 

El asesinato del expresidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, recogido bajo la conocida “Operación Ogro” fue el primer atentado de la banda terrorista que estuvo dirigido explícitamente a acabar con la vida de un personaje público. Los hechos tuvieron lugar la mañana del 20 de diciembre de 1973, en Madrid, al producirse el estallido del vehículo en el que circulaba el gobernante. 

Años después, en junio de 1987, tuvo lugar el atentado más brutal cometido hasta entonces por la banda en el Hipercor de Barcelona, donde murieron 21 personas y 45 resultaron heridas. La magnitud del atentado fue tal que provocó la reacción negativa del grupo político de la izquierda abertzale, Herri Batasuna, que criticó abiertamente las acciones de la banda.


En 1996, un año después del atentado que había acabado con la vida de Gregorio Ordoñez, ETA llevó a cabo dos asesinatos de gran trascendencia. Por un lado, el de Fernando Múgica, miembro histórico del partido socialista de Euskadi. Por el otro, el de Francisco Tomás y Valiente, profesor universitario, expresidente del Tribunal Constitucional y consejero de Estado. Ambos atentados comenzaron a generar un clima de protesta y dieron lugar a las primeras manifestaciones por parte del movimiento universitario del que surgió el símbolo de las manos blancas, en honor a la lucha contra los crímenes de la banda terrorista. Sin embargo, el punto de mayor inflexión para la ciudadanía vino de la mano del asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en la localidad vizcaína de Ermua, en 1997, y de la liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, a quien la banda mantuvo retenido en un zulo durante 532 días. Todo ello dio lugar a una gran manifestación en la que se reunió a más de 6 millones de personas que reclamaban justicia por las víctimas.

Líderes históricos de la banda

José Luis Álvarez Emparanza “Txillardegui” y Julen Mandariaga Aguirre fueron los principales miembros fundadores de la banda en 1959. Sin embargo, tiempo después, ambos abandonarían el grupo terrorista para entrar a formar parte en 1978 de Herri Batasuna, la coalición política de ETA conocida como la izquierda abertzale. 

He aquí una lista de los líderes más destacados: 

El fin de la lucha armada

El camino que dio lugar al cese definitivo de la lucha armada del grupo terrorista trajo consigo numerosos altibajos. En noviembre de 1998 se puso en marcha una tregua indefinida que significaría la más larga hasta entonces, pues se extendió durante 439 días. No obstante, y ante la esperanza de un cese definitivo, ETA decretó el alto al fuego a finales de 1999 y, sin que hubiera llegado a cumplirse siquiera un año desde el inicio de la tregua, llevó a cabo el asesinato de Ernest Lluch en Barcelona. Tres años después y a un mes de las elecciones generales, el grupo terrorista declararía una tregua indefinida en el territorio de Cataluña.

No obstante, no fue hasta el año 2005 cuando el Congreso de los Diputados dio luz verde a la negociación entre el entonces Gobierno liderado por el Partido Socialista y la banda terrorista, siempre que se diera el caso de que esta última anunciara un cese de armas. Fue así como, en 2006, José Luis Rodríguez Zapatero comunicó que llevaría a cabo un proceso de diálogo con ETA tras haber anunciado el 22 de marzo de ese mismo año un alto al fuego permanente. Sin embargo, todos los intentos de negociación se vieron frustrados cuando el grupo terrorista acometió los atentados de la T4, en los que dejó dos víctimas mortales y varios heridos. Esto tuvo lugar el 30 de diciembre de 2006. 

ETA anuncia el fin de la lucha armada. Imagen: El País

Pese a todo pronóstico, el 5 de septiembre de 2010 la banda anunció su decisión de “no llevar a cabo acciones armadas ofensivas” y aseguró que estaba dispuesta a negociar con el Gobierno de España para “emprender el proceso democrático”. Finalmente, el 10 de enero del año siguiente decretó el alto al fuego, para anunciar diez meses después – concretamente el 20 de octubre de 2011 – el cese definitivo de la lucha armada. 

2 comentarios

  1. Que importante no olvidar, excelente artículo, la existencia de ETA fue terrible para España y el miedo y la trissteza eran constantes, pero estemos atentos y no pensemos que ya no existen, están ahí, ahora hasta forma parte del gobierno, ahora son moderados, pero pueden venir nuevos miembros más radicales y empezar de nuevo. En México hay miembros de ETA y no sabemos exactamente que hacen, pero nada bueno, eso es seguro.

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  2. Para todo el equipo, una reflexión para el fin de semana.
    “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Ryszard Kapuscinski.

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