¿Cómo funciona el sistema electoral estadounidense?

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JUDIT FERNÁNDEZ SAFIR / PABLO FERNÁNDEZ CERMEÑO

Donald Trump y Joe Biden están en el tramo final de la carrera electoral. El próximo 3 de noviembre EE. UU. celebra sus 59 elecciones. La vacuna para el COVID-19 y el positivo de Trump, las protestas raciales, la situación económica del país, el nombramiento de un nuevo juez para la Corte Suprema y la integridad de las votaciones son los temas que acaparan la agenda política del país norteamericano. Pero… ¿Sabes cómo funciona el sistema electoral estadounidense?

Antes de empezar, hay que señalar que Estados Unidos es una democracia presidencialista. Esto se traduce en que en las elecciones para el poder ejecutivo únicamente se elige al presidente y al vicepresidente. El poder legislativo está compuesto por un sistema bicameral (Senado y Cámara de los Representantes) que se votan en distintas elecciones. El poder judicial es independiente.

Desde 1788, EE. UU. elige cada cuatro años quién se sienta en el despacho oval de la Casa Blanca. Los estadounidenses votan de forma indirecta al candidato del partido Republicano o Demócrata y a su vicepresidente. Pese a que hay más partidos minoritarios, los republicanos y demócratas han ido alternado los mandatos desde 1854. Cada partido elige a su candidato a principios del año electoral, en las primarias, también conocidas como los caucus. Este debe cumplir una serie de requisitos para postularse al cargo de presidente: haber nacido en EE. UU., haber residido en el país al menos 14 años y ser mayor de 35 años. Las primarias finalizan con la convención nacional en la que el candidato vencedor nombra a su vicepresidente.

La carrera presidencial

Al ser un sistema electoral en el que el voto es indirecto, el Colegio Electoral es la institución que elige en última instancia al presidente. Este órgano cuenta con 538 “electores”. No es una cifra al azar. Es la suma del número de senadores (100), miembros de la Cámara de los Representantes (435) y de la representación que recibe el Distrito de Columbia (3), donde se encuentra la capital, Washington DC, entre Virginia y Maryland. Puerto Rico no cuenta con representación en el Colegio Electoral al ser catalogado como “Estado Libre Asociado”.

Mapa electoral de Estados Unidos. Fuente: USA Gov

Los compromisarios están repartidos por cada estado según la población del mismo. Cada estado cuenta con un mínimo de 3 “electores”. Por eso mismo California, el estado más poblado del país, cuenta con 55 votos electorales mientras que Alaska cuenta con 3. Cada partido elabora una lista con sus representantes en cada circunscripción, por lo que se suele conocer de antemano el resultado del voto.

Pese a todo, el compromisario es constitucionalmente libre para votar al candidato que crea oportuno. No es habitual, pero ha sucedido en más de una ocasión que el “elector” ha traicionado la confianza de sus votantes. Aunque desde mediados de noviembre se pueda prever el vencedor de las elecciones, no se conocerá de forma oficial hasta el día 6 de enero, y el día 20 del mismo mes será El Día de la Inauguración Presidencial.

Cada estado tiene su propia ley electoral, pero a excepción de Maine y Nebraska todos se basan en la idea de que “el vencedor se queda con todo”. Los compromisarios de un estado entero van al partido más votado. Esto quiere decir que si en California vencen los demócratas por un 1% de los votos, al final se quedarán con los 55 votos electorales del estado. En el caso de Maine y Nebraska se realiza un sistema de repartición proporcional.

El candidato que obtenga 270 o más votos electorales será investido presidente de Estados Unidos

En el sistema electoral estadounidense podemos diferenciar dos tipos de mayorías: la popular y la electoral. Puede que el candidato vencedor no tenga mayoría popular, pero sí electoral. Esto ya ha sucedido en varias ocasiones, la última en 2016. Hillary Clinton obtuvo casi 3 millones más de votos que Donald Trump, pero el candidato republicano obtuvo 307 votos electorales frente a los 227 de su adversaria.

Finalmente, el que obtenga 270 o más votos electorales será investido presidente de EE. UU. En caso de que nadie alcance dicha mayoría, como ya pasó en 1824, la Cámara de los Representantes decidirá el presidente de entre los tres candidatos más votados. Aquella vez fue Quincy Adams el vencedor.

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